La cocina catalana se reencuentra alrededor del legado de Santi Santamaria

La cocina catalana se reencuentra alrededor del legado de Santi Santamaria

28 de abril de 2026 0 Por Maria Jose Cayuela

Quince años después de su desaparición, la figura de Santi Santamaria ha vuelto a reunir a buena parte de la gran gastronomía catalana en un homenaje que ha ido mucho más allá del recuerdo. El acto, celebrado en Tona, se convirtió en una reivindicación colectiva de su legado y en un gesto simbólico de reconciliación dentro de la alta cocina española.

Más de 500 invitados —entre cocineros, familiares, amigos y profesionales del sector— participaron en una jornada impulsada por Pau Santamaria, hijo del chef, que sirvió también para inaugurar la Sala Santamaria, un espacio permanente concebido para preservar la memoria del cocinero. El homenaje tuvo además una vertiente empresarial y gastronómica, con la presentación de nuevos proyectos vinculados a la filosofía culinaria que defendió durante décadas.

La Sala Santamaria reunirá objetos, documentos y piezas ligadas a la trayectoria del chef y a una manera de entender la cocina basada en el producto, el territorio y la temporalidad. Más allá de la emoción del encuentro, el acto permitió reivindicar la influencia de Santamaria en la evolución de la gastronomía catalana contemporánea.

Diversos de los asistentes al homenaje de Santi Santamaria. Food and Media

Del enfrentamiento al reconocimiento mutuo

La imagen más significativa de la jornada fue la presencia de Ferran Adrià, cuya relación con Santamaria estuvo marcada durante años por una conocida confrontación pública sobre los límites de la cocina contemporánea. Ambos representaron dos visiones aparentemente opuestas: la innovación radical frente a la defensa del oficio clásico y la cocina de raíz.

Sin embargo, el tiempo ha suavizado aquella fractura. Adrià aprovechó el encuentro para reivindicar una lectura distinta de aquella etapa y pedir que el conflicto deje de ocupar el centro del relato gastronómico. Su intervención fue interpretada por muchos asistentes como el cierre definitivo de una rivalidad que marcó una época.

La alta cocina arropa el homenaje

La convocatoria reunió a algunas de las figuras más influyentes de la gastronomía española contemporánea. Junto a Ferran Adrià y Nandu Jubany participaron chefs como Nacho Manzano (Casa Marcial), Paco Morales (Noor), Eneko Atxa (Azurmendi), Jesús Sánchez (Cenador de Amós), Elena Arzak (Arzak), Carme Ruscalleda, Jordi y Roser Artal (Cinc Sentits), Fina Puigdevall (Les Cols), Víctor Torres (Quirat), Jordi Vilà (Alkimia), Romain Fornell (Caelis), Pere Monje (Via Veneto), Xavier Pellicer, Carles Gaig (Petit Comitè), Rafa de Bedoya (Aleia), Iván Castro (Mont Bar), Joel Castanyé (La Boscana), Albert Sastregener (Bo.Tic), Pere Massana (Massana), Marc Gascons (Els Tinars), Javier Martínez (Castell Peralada Restaurant), Joan Morillo y Laura Tejero (Divinum), Toni Sala (Fonda Sala), Guillem Gavilán y Míriam Jamàs (Voramar), Pablo Laya y Alberto Barba (Saddle), Hugo Muñoz (Ugo Chan), Aitor Arregi y Ester Sánchez (Elkano), Rafa Zafra (Estimar), Andreu Genestra, Jordi Cantó (Sa Clastra), Adrián Zarzo (Zarzo) y Tonino Valiente y Arantxa Sainz (Tatau).

La presencia de cocineros de distintas generaciones reforzó la dimensión coral del homenaje y evidenció hasta qué punto Santi Santamaria sigue siendo una figura de referencia dentro del panorama gastronómico español.

Un proyecto que prolonga la filosofía Santamaria

El acto también sirvió para presentar las nuevas instalaciones de Font Gastronòmic, especializada en la venta de productos congelados para el sector de la hostelería y el cátering. La compañía ha reforzado en los últimos años su apuesta por referencias de alta gama para restauración, ampliando su catálogo con productos refrigerados, frescos y elaboraciones a temperatura ambiente dirigidas a cocinas profesionales.

Dentro de este espacio se integra Santamaria Gastronòmic, un proyecto impulsado hace más de cinco años junto a Pau Santamaria y centrado en la distribución de producto fresco, de proximidad y de calidad para restaurantes de alta cocina.

La iniciativa traslada al ámbito de la distribución la misma filosofía culinaria que marcó la trayectoria del chef catalán: defensa del productor, respeto por el origen y compromiso con una gastronomía estrechamente vinculada al territorio.

La herencia de una cocina con territorio

Más allá de la dimensión emocional, el homenaje evidenció cómo el discurso gastronómico ha evolucionado. La cocina catalana vive hoy una etapa menos polarizada, donde tradición e innovación conviven con mayor naturalidad.

La herencia de Santamaria —centrada en el respeto al productor, al paisaje y a la memoria culinaria— dialoga ahora con una generación que ya no entiende estas corrientes como incompatibles.

El reconocimiento llega además en un momento de revisión histórica de la gastronomía española. La figura de Santamaria, durante años asociada únicamente a la polémica, recupera espacio como uno de los cocineros que consolidaron la alta cocina catalana contemporánea y situaron a Cataluña en el mapa internacional de la restauración.

Porque, más allá del debate, su legado permanece en algo menos visible pero más profundo: la idea de que cocinar también es una forma de defender un territorio.