Michelin entra en el mundo del vino: así funcionan las nuevas Uvas Michelin

Michelin entra en el mundo del vino: así funcionan las nuevas Uvas Michelin

1 de septiembre de 2026 0 Por Maria Jose Cayuela

Durante un siglo, conseguir una Estrella Michelin ha sido una de las mayores aspiraciones de un restaurante. Ahora, la histórica guía francesa extiende su sistema de reconocimientos al mundo del vino con las nuevas Uvas Michelin, una distinción que no premia una botella concreta ni una determinada añada, sino el trabajo global de un productor y su capacidad para mantener la excelencia a lo largo del tiempo. Borgoña inaugura el palmarés con 94 bodegas seleccionadas.

La primera selección ya es una realidad. Borgoña se ha convertido en la primera región vitivinícola del mundo evaluada bajo este sistema, con 94 productores reconocidos en la edición inaugural de 2026. Nueve han conseguido la máxima categoría de Tres Uvas Michelin, 20 han recibido Dos Uvas, 33 han obtenido Una Uva y otros 32 han entrado en la selección de productores recomendados.

El movimiento supone un nuevo paso para una guía que comenzó a conceder sus célebres estrellas a los restaurantes en 1926 y que en 2024 amplió su universo de reconocimientos a los hoteles mediante las Llaves Michelin. El vino se incorpora ahora como otro de los grandes pilares de la experiencia gastronómica.

No se puntúa un vino, se evalúa al productor

Esta es una de las principales diferencias respecto a muchas de las guías y publicaciones de vino tradicionales. Michelin no concede sus Uvas a referencias o añadas concretas, sino a los productores y al conjunto de su trabajo.

La evaluación se articula a partir de cinco grandes criterios: la calidad de la agronomía, el dominio técnico, la identidad, el equilibrio y la constancia. El objetivo es analizar tanto lo que sucede en el viñedo como la capacidad de transformar ese trabajo en vinos reconocibles, equilibrados y coherentes a lo largo del tiempo.

La mirada comienza, por tanto, mucho antes de que el vino llegue a la copa. Michelin analiza aspectos como la vitalidad del suelo, el equilibrio de las cepas y los cuidados aplicados en el viñedo. A ello suma la precisión técnica durante la vinificación y la capacidad de un productor para trasladar a sus vinos una identidad propia vinculada al territorio.

Otro de los aspectos especialmente relevantes es la regularidad entre añadas. El sistema busca distinguir a los productores capaces de mantener un alto nivel incluso cuando las condiciones climáticas son menos favorables, un planteamiento que aleja la nueva clasificación de una simple fotografía de una cosecha concreta.

De una a tres Uvas Michelin

La jerarquía recuerda inevitablemente al sistema de estrellas utilizado en restauración, aunque aplicada con criterios específicos al mundo del vino.

Las Tres Uvas Michelin representan la máxima distinción y reconocen a productores excepcionales cuyos vinos ofrecen, según la guía, un nivel de confianza sobresaliente independientemente de la añada.

Las Dos Uvas Michelin distinguen a productores excelentes que destacan dentro de su territorio tanto por su calidad como por su constancia.

Una Uva Michelin identifica a productores de gran nivel capaces de elaborar vinos con carácter y estilo propio, especialmente destacados durante las mejores añadas.

A estas tres categorías se suma una selección de productores recomendados, elegidos por la calidad y regularidad de sus vinos.

Borgoña inaugura el palmarés

La elección de Borgoña como punto de partida resulta especialmente simbólica. La región francesa es uno de los grandes referentes mundiales del concepto de terroir, con un mosaico de parcelas, pueblos, denominaciones y climas donde la pinot noir y la chardonnay han alcanzado algunas de sus expresiones más reconocidas.

En esta primera edición, Michelin ha reconocido a 94 productores de Borgoña y ha concedido Tres Uvas a nueve de ellos. La máxima categoría se concentra en Côte de Nuits y Côte de Beaune, dos de las zonas más prestigiosas de la región.

Entre los distinguidos con Tres Uvas aparece Domaine de la Romanée-Conti, uno de los nombres más emblemáticos y cotizados del vino mundial. También alcanzan la máxima clasificación Domaine Leroy, Domaine d’Auvenay y Cécile Tremblay, entre otros productores borgoñones.

La selección pretende, sin embargo, ir más allá de los nombres consagrados. Michelin destaca que la excelencia no depende exclusivamente de la reputación histórica de una bodega, sino también de la precisión del trabajo en el viñedo y la bodega y de la personalidad que cada viticultor imprime a sus vinos.

Una nueva forma de prescribir vino

La irrupción de Michelin incorpora un actor de enorme influencia al universo de las puntuaciones, críticos y guías especializadas en vino.

La principal diferencia está precisamente en su planteamiento. Frente al conocido sistema de 100 puntos, utilizado habitualmente para valorar vinos concretos y determinadas añadas, las Uvas Michelin pretenden establecer una clasificación de productores, poniendo el acento en la trayectoria, el viñedo, la identidad y la constancia.

También introduce una dimensión especialmente interesante para el consumidor. La distinción busca convertirse en una referencia sencilla para identificar bodegas y productores fiables, de manera similar a cómo las estrellas han servido durante décadas para orientar la elección de restaurantes.

Michelin cuenta además con un equipo de profesionales especializados en vino, procedentes de ámbitos como la sumillería, la crítica o la producción, y asegura que las decisiones se toman mediante evaluaciones independientes y un proceso de revisión colectiva.

¿Cuándo llegarán las Uvas Michelin a España?

Borgoña es únicamente el comienzo. Michelin anunció que Burdeos será la otra gran región francesa incluida en la primera fase del proyecto, confirmando la voluntad de extender progresivamente la nueva clasificación a algunos de los grandes territorios vitivinícolas internacionales.

La aparición de esta nueva categoría abre ahora una incógnita especialmente interesante para el sector español. España cuenta con regiones de enorme prestigio internacional, desde Rioja y Ribera del Duero hasta Priorat, Jerez, Rías Baixas o el marco de Jerez, además de una nueva generación de proyectos que ha situado el territorio y el viñedo en el centro de su discurso.

Por el momento, Michelin no ha anunciado cuándo incorporará regiones españolas a las Uvas Michelin. Pero si la distinción mantiene su expansión internacional, la pregunta parece inevitable: qué bodegas españolas conseguirán las primeras Uvas Michelin y cuáles alcanzarán algún día la máxima categoría.