MAE lleva su cocina sincrética al corazón del Penedès en una cena en Mas Bertran

MAE lleva su cocina sincrética al corazón del Penedès en una cena en Mas Bertran

8 de julio de 2026 0 Por Maria Jose Cayuela

Mas Bertran acogió ayer esta semana de las veladas del Festival Gastronómico Corpinnat, una cita que puso en valor el carácter familiar de esta bodega de Sant Martí Sarroca, sus espumosos de larga crianza y el diálogo con la alta cocina de MAE, el restaurante barcelonés de Germán Espinosa y Diego Mondragón.

La cocina sincrética de MAE se trasladó ayer al corazón del Penedès para protagonizar una de las cenas del Festival Gastronómico Corpinnat en Mas Bertran. La velada reunió en Sant Martí Sarroca dos formas de entender la gastronomía desde la identidad: la mirada mestiza, viajada y contemporánea de MAE, y la expresión territorial de una bodega familiar que trabaja el xarel·lo y el sumoll negro como variedades históricas del Penedès.

La cena, celebrada este lunes 6 de julio, formó parte de la sexta edición del festival, una iniciativa que vuelve a unir durante el verano a restaurantes de referencia con las bodegas de la marca colectiva Corpinnat. El planteamiento es tan sencillo como efectivo: sacar la gastronomía de su escenario habitual y llevarla al lugar donde nace el vino. En este caso, el encuentro tuvo lugar en Mas Bertran, una bodega familiar fundada en 2005 y gestionada por las primas Eva y Roser, que han construido un proyecto arraigado al paisaje, a las viñas viejas y a una elaboración honesta.

Una cena con el territorio como escenario

La experiencia comenzó con el valor añadido que distingue al festival: la posibilidad de conocer la bodega antes de sentarse a la mesa. En Mas Bertran, esa visita previa no fue un simple prólogo, sino una manera de situar al comensal en el contexto de la cena. Porque en el Penedès, el vino no se entiende sin el paisaje, y el paisaje tampoco se explica sin las familias que lo trabajan.

Mas Bertran representa esa idea de continuidad. Sus vinos y espumosos nacen de una viticultura respetuosa, de producciones limitadas y de una voluntad clara de expresar la identidad del territorio. El protagonismo del xarel·lo y el sumoll negro aporta singularidad a una bodega que combina tradición e innovación sin perder de vista su origen.

En ese escenario, la cocina de MAE encontró un marco especialmente coherente. El restaurante, situado en Barcelona, ha construido su discurso alrededor del sincretismo gastronómico, entendido como la unión de culturas, influencias y miradas diversas. No se trata solo de fusionar sabores, sino de construir una narrativa culinaria donde conviven raíces mediterráneas, referencias latinoamericanas y una sensibilidad contemporánea.

MAE, una cocina de ida y vuelta

La propuesta de MAE encajó en el espíritu del festival porque comparte con Corpinnat una idea esencial: el respeto por el origen no está reñido con la libertad creativa. Germán Espinosa y Diego Mondragón han hecho del diálogo entre culturas una seña de identidad. Su cocina se mueve entre la memoria, el viaje y la técnica, con una lectura gastronómica que no busca el artificio, sino la emoción del contraste bien entendido.

En Mas Bertran, esa mirada se leyó como una cocina de ida y vuelta. Una cocina capaz de conectar la precisión de la alta gastronomía con el placer compartido de una mesa en la bodega. La cena reforzó uno de los grandes aciertos del Festival Gastronómico Corpinnat: demostrar que los espumosos del Penedès tienen recorrido más allá del aperitivo y pueden dialogar con propuestas culinarias complejas, intensas y llenas de matices.

La presencia de MAE aportó además el peso de uno de los restaurantes más interesantes de la escena barcelonesa reciente. Dirigido por Mariella Rodríguez junto a Espinosa y Mondragón, el proyecto nació en 2023 con una personalidad muy marcada y ha sido reconocido por la Guía Michelin con una estrella, un aval que confirma la solidez de una cocina creativa, cosmopolita y profundamente personal.

Corpinnat como experiencia gastronómica

Más allá de la cena concreta, la velada confirmó el papel del Festival Gastronómico Corpinnat como una de las citas más atractivas del calendario enoturístico y gastronómico del verano. La fórmula funciona porque no plantea el vino como acompañamiento secundario, sino como eje de una experiencia completa. El comensal no solo prueba una selección de platos y copas, sino que entra en contacto con la bodega, con su paisaje y con la filosofía que hay detrás de cada botella.

En el caso de Mas Bertran, esa filosofía pasa por la defensa del Penedès desde una escala familiar, con viñas viejas, mínima intervención y una clara apuesta por la calidad. La bodega forma parte de ese grupo de proyectos que han contribuido a reforzar el prestigio de los espumosos de larga crianza y de marcada identidad territorial.

La cena de ayer entre MAE y Mas Bertran dejó precisamente esa lectura: cuando la alta cocina sale del restaurante y se instala entre viñedos, el vino deja de ser un maridaje para convertirse en relato. Y cuando ese relato se construye desde el territorio, la experiencia adquiere una dimensión más profunda.