Marta Clot, la voz que acerca el vino a una nueva generación
El vino ya no solo se juega su futuro en los viñedos ni en las bodegas. También lo hace en la forma de contarlo. En un momento en el que el sector busca nuevos públicos, nuevos códigos y nuevas maneras de conectar con consumidores cada vez más alejados del consumo tradicional, el colectivo Vinya Celler Masia ha distinguido a Marta Clot como Masovera 2026, un reconocimiento que premia su capacidad para acercar la cultura del vino a una nueva generación.
El acto, celebrado este lunes en el Palau Robert de Barcelona, reunió a bodegueros, representantes del sector y profesionales vinculados al mundo del vino en torno a una idea de fondo: la necesidad de defender el territorio, la viticultura familiar y la elaboración con identidad, pero también de encontrar lenguajes capaces de seducir a quienes todavía no se sienten interpelados por el vino.
Sommelier, comunicadora y creadora de contenido, Marta Clot se ha convertido en una de las voces más reconocibles de la divulgación vinícola en redes sociales. Conocida por su proyecto La dels vins, ha construido una manera de hablar del vino fresca, directa y sin solemnidad, capaz de combinar conocimiento técnico, naturalidad y una mirada muy contemporánea sobre el sector.

Un premio al nuevo lenguaje del vino
El reconocimiento de Vinya Celler Masia no premia únicamente una trayectoria digital. Premia, sobre todo, una forma de comunicar. Clot ha conseguido llevar el vino a públicos que quizá no se habrían acercado a él desde los canales tradicionales. Lo ha hecho con un tono cercano, con pedagogía y con una idea que gana cada vez más peso: el vino necesita ser explicado sin perder profundidad, pero también sin levantar barreras.
Durante el acto, el presidente de Vinya Celler Masia, Francesc Suriol, subrayó precisamente la importancia de “enamorar y seducir a las nuevas generaciones”, una tarea que exige voces nuevas y miradas capaces de renovar el relato del sector. En esa línea, Marta Clot representa una generación de comunicadores que ha entendido que las redes sociales no son solo escaparate, sino también una herramienta de prescripción, conversación y construcción de comunidad.
La propia Clot reivindicó el valor humano de este reconocimiento y defendió el carácter colectivo de Vinya Celler Masia como una de las claves de futuro. En un sector a menudo atomizado, la capacidad de sumar proyectos, compartir discurso y explicar una manera común de entender el vino se presenta como una vía especialmente valiosa.

Territorio, masía y bodega
Vinya Celler Masia agrupa a pequeños cellers catalanes que comparten una misma filosofía: elaborar vinos nacidos de viñedos propios, vinculados a una finca, a una bodega y a una forma de vida ligada al paisaje. No se trata solo de producir vino, sino de preservar un modelo en el que la viña, la casa y la elaboración forman parte de una misma identidad.
Este modelo, profundamente arraigado en la tradición vitivinícola catalana, adquiere hoy una nueva lectura. En un mercado globalizado, donde el consumidor busca autenticidad, origen y relatos verdaderos, la singularidad de estos proyectos se convierte en un valor diferencial. Cada botella no habla solo de una variedad o de una denominación de origen, sino también de una familia, de un paisaje y de una manera concreta de trabajar la tierra.
La jornada incluyó también una degustación de vinos de los cellers del colectivo, con elaboraciones especiales, microproducciones, ediciones limitadas y referencias difíciles de encontrar fuera de sus lugares de origen. Una muestra del carácter más libre, artesanal y experimental de unos proyectos que trabajan a pie de viña y entienden el vino como una expresión honesta de su territorio.

Barcelona, escaparate necesario
El acto celebrado en el Palau Robert también puso sobre la mesa otro debate relevante: la relación entre el vino catalán y Barcelona. Durante años, muchos cellers han encontrado más fácil abrir mercados fuera que consolidar una presencia fuerte en la capital catalana. Sin embargo, iniciativas como la Viniteca de Vinya Celler Masia apuntan hacia una dirección distinta: crear espacios urbanos donde el vino catalán pueda catarse, explicarse y relacionarse con las personas que lo elaboran.
Porque el consumidor actual ya no compra únicamente una botella. Busca conocer quién hay detrás, qué paisaje la explica y qué historia sostiene cada proyecto. En ese contexto, la comunicación, el enoturismo y la prescripción urbana se convierten en piezas estratégicas para el futuro del vino.
La distinción a Marta Clot como Masovera 2026 sintetiza precisamente ese cambio de etapa. El sector necesita seguir defendiendo la viña, la masía y la bodega, pero también necesita nuevas voces capaces de traducir ese patrimonio a los códigos del presente.
En un tiempo marcado por el descenso del consumo, el cambio climático y la dificultad de conectar con nuevos públicos, el mensaje que deja este reconocimiento es claro: el futuro del vino no dependerá solo de quién haga buenos vinos, sino también de quién sepa explicarlos, compartirlos y construir comunidad a su alrededor.